|
Saber cuantas ballenas quedan, requiere de
dos capacidades fundamentales. Una es, idealmente, la de poder
diferenciar una ballena como individuo de entre las demás.
Mientras que la otra, es la de poder acercarse a cada una
de ellas para registrar su existencia.
Diferenciación
La identificación de cada una, se puede hacer actualmente
por dos métodos: 1) el uso de fotografías o
video que registren las marcas naturales que sus cuerpos poseen,
y 2) el análisis molecular de muestras de piel de unos
10 mm2, las cuales pueden ser obtenidas sin necesidad de capturarlas
ni matarlas. Este último, es muy exacto, pero es costoso
y no permite diferenciarlas en el mar sino sólo luego
del análisis de laboratorio. Idealmente se deben utilizar
ambos métodos de forma complementaria y para verificar
las identificaciones.
Ambos métodos, producen catálogos con las identificaciones
y requieren de un esfuerzo permanente para registrar los individuos
desconocidos, por ejemplo los nuevos nacimientos. Sin embargo,
el método del video o fotografía, requiere ser
actualizado periódicamente, adicionalmente, porque
las marcas pueden cambiar con el tiempo, con el consiguiente
riesgo de registrar a una misma ballena más de una
vez. La estimación de los tamaños poblacionales
de las ballenas y otros cetáceos, mediante su identificación
individual, permite además de conocer cuantas existen,
hacerlo con el error más pequeño, y realizar
un seguimiento en el tiempo. Lo cual permite conocer sus desplazamientos,
su composición familiar, y si están recuperándose
de las matanzas o no.
Existen algunos científicos que utilizan otros métodos,
que se basan en estimaciones estadísticas de sus tamaños
poblacionales, a pesar de no cumplirse sus supuestos estadísticos.
Particularmente, cuando estos métodos satisfacen intereses
distintos a los seriamente científicos. Por ejemplo,
el uso de métodos que estiman mediante la cuantificación
del esfuerzo empleado para removerlas del universo muestreal
(por letalidad), que a pesar de proveer resultados poco confiables,
les permiten matarlas para luego vender la su
carne. Satisfaciendo en realidad un interés comercial
mediante un mal uso de la ciencia.
Accesibilidad a las
ballenas
Los métodos para acercarse a una ballena lo suficiente
como para poder registrar en video o fotografía sus
marcas naturales, y/u obtener una biopsia de piel son básicamente
dos. Uno que es el posicionarse en una isla o la costa, en
zonas donde ellas suelen frecuentar, y la otra es movilizándose
en busca de ellas (principalmente en embarcaciones, si bien
en algunos lugares se pueden utilizar aviones).
La distancia para hacer estos registros es de aproximadamente
30 metros del animal. Sin embargo, esta actividad requiere
de la tolerancia de la ballena en permitir este acercamiento,
y un estado del mar (clima) favorable.
|